viernes, 17 de febrero de 2017

POLÍTICAS DE MARKETING 1

Las motivaciones del consumidor


Las personas tenemos necesidades muy variadas. Una necesidad se puede manifestar con una sensación desagradable que queremos eliminar (por ejemplo, si tenemos frío, desearemos abrigarnos) o con el deseo de alcanzar una sensación agradable (así, aunque no tengamos hambre ni sed, es posible que queramos disfrutar de la sensación agradable del sabor y la frescura que nos proporcionará el hecho de comernos un helado). En ambos casos debe haber, además de la necesidad, una voluntad de satisfacerla. Es la motivación.


Necesidades económicas

En este módulo nos referimos exclusivamente a las necesidades económicas; es decir, aquellas que se satisfacen por medio de bienes económicos. Un bien económico es aquel que no es ilimitado y cuya adquisición comporta un intercambio con otra forma de riqueza económica (dinero, otro bien, trabajo, etc.). En este sentido, pues, no consideraremos necesidades económicas aquellas que se satisfacen con bienes libres de la naturaleza (la respiración, por ejemplo).
Así, por ejemplo, la necesidad de un coche como medio de transporte puede relacionarse con motivaciones de seguridad, de comodidad o de prestigio. Constituyen tipos de motivación diferentes que, en consecuencia, darán pie a la compra de distintos coches.

Necesidades físicas y necesidades psíquicas


Las necesidades pueden ser físicas o psíquicas; sin embargo, en la motivación y en la manera de satisfacerlas casi siempre intervienen los factores psíquicos. Por ejemplo, se puede sentir la necesidad física de vestirse para protegerse del frío o de trasladarse para llegar a un determinado lugar y ahorrar esfuerzo.
Sin embargo, si ahora os pudierais ver todos los estudiantes de este curso, os percataríais de que vestís de manera diferente, disponéis de vehículos distintos y adoptáis opciones diferentes de transporte a la hora de trasladaros. La razón de ello es que, aunque tengáis necesidades similares, vuestras motivaciones son diferentes.
Cuando os compráis una camisa en concreto, lo que os ha hecho decidir no es la necesidad de vestiros, sino el hecho de ir a la moda, o de vestir con comodidad, o del ahorro de tiempo si no necesita plancharse, o bien gustar a los demás o cualquier otra motivación que dependa de vuestras características psicológicas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario